En este vídeo podréis ver la “McDonalización” de Roppongi Hills para promocionar un nuevo local.
La zona es conocida porqué allí se encuentran el mayor número de embajadas y extranjeros por metro cuadrado de todo Japón. Se podría decir que es una ciudad dentro de la propia ciudad de Tokio.
Una de las acciones más divertidas es la de poder hacerse fotos con los posters de McDonald’s para conseguir cupones con tu smartphone.
En el barrio de Shibuya existe una tienda de ropa de la cadena Tutuanna. Allí se pueden encontrar unos expositores que tienen unas perchas algo distintas de las habituales… Al coger el producto, en este caso unas medias, una pantalla que hay al lado te muestra imágenes de personas utilizando exactamente el producto que has elegido.
La información adicional de la pantalla, se activa gracias a un sensor que tiene la percha. El objetivo de esta tecnología son dos: crear bases de datos y mostrar un producto de forma más atractiva a las personas que tienen el deseo de adquirirlo.
Esta percha tiene un sensor que activa la pantalla y recoge la información de los productos que se han cogido
Para la tienda de ropa este tipo de datos son una golosina. Imaginadlo. La empresa puede saber qué producto coge la gente, cuántas veces, cuándo, dónde… Si sumáis todos estos datos y se cruzan con las ventas, os aseguro que las conclusiones serán muy interesantes.
Para los encargados del visual merchandising (muy resumidamente, son las personas que encargadas de organizar los productos y expositores de la tienda para aumentar las ventas) será una tecnología imprescindible.
¿Conocéis alguna tienda que haga lo mismo en vuestro país?
Nieva, llueva o haga un calor de mil demonios, los hombres anuncio y vendedores Tokiotas, se pelean diariamente por un segundo de tu atención. Más allá de los carteles luminosos, estos auténticos monstruos del megáfono y el micrófono, gritan durante horas decenas de ofertas y oportunidades. Otros simplemente se mantienen de pie aguantando un cártel que señala la dirección en la que puedes encontrar la tienda con la oferta correspondiente.
Sea como sea, todos tienen un punto en común: la paciencia.
Su misión es muy dura, tratarte de convencer de que su servicio o producto es el mejor que puedes encontrar en la zona. Puede parecer molesto, que lo es, pero es una de esas características de las calles comerciales de Tokio que luego echas de menos.
Os dejo una galería con algunos de estos titanes del reclamo:
Las banderas publicitarias son un medio perfecto para llamar la atención de los transeuntes. En Japón muchas tiendas, supermercados y comercios en general, utilizan esta clase de reclamos a pie de calle.
Suelen ser bastante coloridas y vistosas. Lo común es ver un texto llamativo y una masconesa o imagen en su defecto. En Japón esta clase de banderas te las encuentras a mansalva. ¡Ah y se pueden lavar! Bueno, este último detalle es una chorrada pero es mejor que ir pegando y despegando carteles ¿No?
Os dejo con una pequeña selección de banderas que fui fotografiando por las calles de Tokio
En la estación de Hase, en la zona de Kamakura, me llamó la atención como la marca Meiji utilizaba los bancos para anunciar sus tabletas de chocolate con leche. El chocolate está bueno pero tampoco es nada del otro mundo. La vaca de la marca de chocolate Milka, se lo funde con los rayos energéticos lilas que le salen de los ojos.
Mujeres japonesas esperando el tren en la estación de Hase, Kamakura.
Esta forma de utilizar el mobiliario urbano como soporte publicitario es una de las múltiples maneras que existen para comunicar un producto o servicio. En publicidad, cualquier cosa puede ser un soporte capaz de comunicar.
Para los que no la conozcáis, la marca Meiji es una marca paraguas, lo que significa que dentro de ella hay muchas otras. Tienen productos de todo tipo que van desde dulces hasta una especie de aspirinas. La verdad es que tienen bastante variedad y todos ellos están dirigidos al consumo humano en forma de alimento o bebida.
Aquí tenéis el último anuncio del chocolate con leche Meiji. Independientemente de la época en la que se ubica, me gusta el toque tradicional y entrañable que le dan, sobre todo gracias al color. ¿A vosotros que os parece? ¿Un poco aburrido quizá? ¿Qué tipo de gente pensáis que compra este chocolate?
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